Chándal

El chándal es un prenda curiosa. De críos no nos imaginábamos la vida sin unos ropajes que eran el summum de la comodidad: elásticos, blanditos y ligeros. Nos parecía estúpido tener que llevar otro atuendo más incómodo para ganar en elegancia. A día de hoy, salvo para la gente que hace deporte, del cual se puede salir, los chandal(l)s (¿se escribe con una “l” o con dos? ¿O las dos son aceptables?) se hallan en algún rincón profundo de nuestro armario, arrugados y cogiendo polvo. Con el cariño y amor que les profesábamos de pequeños… Ahora todo lo más los usamos como prenda manchable y rompible, ya sea para pintar o alguna otra tarea del hogar.

¡Ay, cuando se nos rompían de críos…! Unas rodilleras convertibles en coderas cuando cascaban por la zona más habitual, o parches con cualquier anagrama si la rotura se producía en otras partes de la prenda, eran puestas habitualmente por tu madre, tía o abuela, cuestión ésta de la costura en la que hemos avanzado mucho en la igualdad de género con los años. Tras la bronca por haberlo roto, una vez instalas se convertían en una protección suprema, tanto para la prenda como para nuestras articulaciones de las extremidades.


No llevar chándal al colegio o instituto para la clase de educación física acarreaba graves consecuencias, como tener que leer o incluso copiar farragosos libros deportivos, como suspender, que podría implicar la repetición de curso, o incluso, y esto era seguro, y seguro que era lo peor, era quedarte sin la clase de gimnasia.

De adulto, como ya hemos comentado, la relación con el chándal cambia. Es más usual verlos por la calle en barrios chachis, como en La Calzada en Xixón, en Gamonal en Burgos, en Fuencarral en Madrid o en Andalucía. Es común verlos también en las vertientes filosóficas del chonismo y yonkismo, gráficamente documentados en programas como Callejeros.

Dada su comodidad y el carácter cíclico de las modas, y dado que nuestra sociedad avanza cada vez más hacia unos criterios de comportamiento razonables y racionales, veo bastante probable, y de hecho incluso barrunto, que se volverán a poner de moda hacia 2032, tras una extensa campaña promocional realizada por futbolistas de renombre.

Hago mención aquí de Folixuku y la birsión “chandaleru” del tema “chalaneru”, que un día enfrente de la Canteli la cantó a capella, y al tal capella le gustó, como a todos los demás, y la pena es que no me acuerde de la letra. Dejo aquí el tema interpretado por Tejedor y Juan Pedro, y que tengo entendido es un tema popular.

Y ya por fin vamos como los grupos que han dejado su legado por escrito en relación al tema de este post temático. Sin más tema de este anatema vamos con sus temas.

Monóxido en plan motherfuckers en su estreno en este blog.

El Reno Renardo por partida doble, birsionando a Guns and Roses y Raphael.

Mamá Ladilla con una visión pontificia que sólo tiene cabida en el campo de la imaginación.

Éste lo topé buscando chandaleru, y aunque se oiga como OT lo voy a incluir, de Botellón de Castigo

¿En euskera se traduce como txándal?

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