Mierda, una noche de pedo

Un tema que a todos nos llena.

“El que lo huele debajo del culo lo tiene,” solía decir, de críos, el que probablemente se habría o hubiera tirado un pedo tras la advertencia del primero que hubiera o habría advertido la peste que estaría inundando la pituitaria del grupo de gente, presuntamente infantil, en el que se hallare o estuviera, congregada en un número mínimo de 3, mínimo necesario para poder emplear la citada excusa.

¿Que por qué el inicio del post es así? Por el mismo motivo que miramos dentro del pañuelo después de estornudar, como si esperáramos encontrar petróleo, o el color de nuestras mucosidades fuera a ser indicativo de si padecemos un catarro, gripe o infección de algún tipo, tal como nos pregunta nuestro médico de cabecera cuando acudimos a él con dichos síntomas enfermizos: ninguno. ¿Va a ir la temática de las canciones de ello? Pues podría (condicional del verbo podrir, no confundir con el partido político objeto de diversos ataques infundados y diversas chanzas pese a sus ya desgraciadamente pocas chances (esa Pit) de gobernar este apestoso país).

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